La relación de Carlos Stolz con Guarda do Embaú comenzó en 1988. Después de un período trabajando con tablas de surf en el exterior, llegó a la región buscando buenas olas y una vida más cercana a la naturaleza.
En la Guarda, esa conexión se convirtió en raíces y, algunos años más tarde, en el proyecto que daría origen a Pousada Stolz.
